viernes, noviembre 05, 2004
Somos esclavos de todo lo que decimos, pero más esclavos somos de lo que nos callamos.
¿Cuánto más se puede hundir una palabra en el alma de uno? ¿Cuánto más? ¿Se puede más? ¿Puede doler más?
A veces tomamos la decisión mas equivocada ¿Podemos equivocarnos mas? Cuanto mal nos hice... ya no se si lo pueda reparar.
Alguna vez me dijeron, que las decisiones se toman con el corazón. ¿Pero cuantos de nosotros podemos darnos el lujo de hacerle caso a un ente que nos obliga a actuar de una manera irracional? lejos de la otra forma de tomar decisiones. La racional. La que no lastima porque sabe lo que hace, porque esta bien, porque es lo correcto para todos. Asi, pensamos y deliberamos sobre las decisiones ya tomadas por el corazon, a quien podrian afectar, que tan mal nos podria ir, se agregan a esto los miedos, las dudas, los "que pasaria si...". La mayoria de las veces, las ideas son tan malas, tan locas, tan estupidas, tan nocivas para los demas, que se terminan tirando a la basura. Aunque sean el deseo mas grande.
Asi decidí, y ¿Sabes que? Ojala le hubiera hecho caso a la primera idea.
Y me callé y soy esclava, de eso que no dije y ya no puedo decirte... ¿Puede doler mas?
Ahorré dolores del momento, eso seguro, pero... ¿Lo valió? No, lo que tenia que destruirse a fin de cuentas lo hizo por si solo, y la decision no valio de nada.
Ya no tengo derecho a llorar, asi que no voy a hacerlo. Ya no tengo derecho a reclamar nada, pero eso si lo voy a tratar de cambiar, porque es estupido y loco, pero es lo que me vale...
Mentiritas blancas que le duelen mas al mentiroso que al receptor... de eso se trata.
De que mentí cuando no debía, para salvar algo que no era mio y ahora no puedo salvar lo mío.
De eso se trata... de que dije lo que no debia y no dije lo que tenia por decir.
De eso... justo de eso.
Enviado por
Romina as 1:04 a. m..